María, matuja, mota, verde, yerba, bhanga, ganja, sinsemillia, sensee, weed, collie o kaya, sólo son algunos de los nombres que se le han acuñado a la cannabis sativa, más conocida como marihuana.

Esta especie herbácea de la familia Cannabaceae, originaria de Asia central (Mongolia y sur de Siberia), ha viajado por todo el mundo a lo largo de más de 5.000 años y con diferentes finalidades: medicinales, ceremoniales, religiosas, espirituales, alimenticias, etc.

Propagación del cultivo y consumo de cánnabis a lo largo del tiempo.

En las últimas 4 décadas del siglo XX, el cánnabis llegó para quedarse en los 6 continentes. En primer lugar, en la década de los años 60, la planta asumió un gran protagonismo con el movimiento hippie en EEUU y en Europa.

Movimiento hippie en EEUU. Año 1967.

Por aquel entonces se empezaban a consumir variedades de marihuana que, hasta el día de hoy, se han consolidado por su creciente popularidad. Tales como: kali mist, black domina, moby dick, white widow, northern lights, durban posion, blueberry, super silver haze, amnesia original, skunk, super skunk, etc.

La archiconocida y varias veces galardonada White widow.

A partir de ese momento, el consumo de marihuana se incrementó progresiva y exponencialmente en las décadas sucesivas hasta llegar a la rigurosa actualidad.

Ahora bien, la mayoría de movimientos culturales fueron transitorios y se fueron desvaneciendo con el paso del tiempo. Sin embargo, hubo un movimiento cultural y religioso que perduró hasta nuestros días y que el cultivo y consumo de cannabis fue y es una parte trascendental de su existencia. Dicho grupo cultural y religioso es el movimiento rastafari.

El rastafarismo se rige por un sistema de creencias que ha evolucionado a partir de la cultura judeocristiana de los pobladores del Caribe. Asimismo, también integra una consciencia histórica negra.

La parte religiosa del movimiento se centra en una espiritualidad bíblica. Por este motivo, para los rastafaris, el consumo de marihuana representa una conexión con Jah (Dios), así como una forma de meditación y relajación personal.

En cierto modo, el cannabis es un medio para limpiar el cuerpo, la mente y el alma, exaltar la conciencia, la pasividad y el pensamiento crítico.

Para los rastas, la marihuana, “the healing of the nation” (la cura de la nación) o wisdomweed (yerba de la sabiduría), es una creación de Dios desde el principio del mundo y dota de sabiduría a todo aquel que la consume porque revela verdades escondidas en la mente por medio de la meditación.

Aunque no existe una mención directa de la planta en las Sagradas Escrituras, su aceptación en la Biblia podría situarse en la creación del jardín del Edén con la siguiente referencia: Génesis 1:29: «Y dijo Dios: he aquí que os he dado toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da semilla; os serán para comer».

Del mismo modo, también existen otros libros, capítulos y versículos de la Biblia que pueden hacer referencia al cánnabis: Génesis 3:18, Éxodo 10:12, Éxodo 30:22-25, Proverbios 15:17, Salmos 104:14 o Ezequiel 27:18-19.

Llegados a este punto, es imposible hablar del movimiento rastafari sin mencionar su conexión directa con la música reggae y la influencia de la marihuana.

En la transición de la década de los años 60 a los 70, muchos rastafaris abrazaron al nuevo género musical que acababa de surgir: el reggae. Los rastas y los demás artistas vieron en este ritmo caribeño un medio para promover el uso medicinal y recreativo del cánnabis, para informar de la represión policial por el consumo de la planta, para denunciar el tráfico ilícito y abogar por la regulación de la misma.

Culture

Por otro lado, existe un amplio abanico de intérpretes de reggae rastafaris y de ganja tunes. Algunos ejemplos de los primeros fueron y son: Peter Tosh, Bunny Wailer, Bob Marley, Max Romeo, Jacob Miller, Black Uhuru, Israel Vibration, Garnett Silk, Culture, Linval Thompson, Buju Banton, I Wayne, Junior Reid, Junior Kelly, Dennis Brown, Tony Rebel, Richie Spice, Steel Pulse, The Abyssinians, The Mighty Diamonds, Bushman, Big Youth, Sizzla, Anthony B, Don Carlos, Lutan Fyah, Jah Cure, Jah Mason, Chezidek, Turbulence, Morgan Heritage, Capleton, Damian Marley, Stephen Marley y un largo y tendido etcétera.

Max Romeo

En cuanto a ganja tunes se refiere, se compusieron una infinidad de temas: “Kaya” del mismo Bob Marley, el cual nos habla del sentimiento Irie (sentimiento de bienestar y conexión espiritual). También, “I love marihuana” de Linval Thompson, “Macka splaff” de Steel Pulse, o los big tunes de Peter Tosh “Legalize it” y “Bush doctor”.

Otros ejemplos de canciones que hablan sobre el cánnabis son: “Sinsemillia” de Black Uhuru, “Police in helicopter” de John Holt, “Ganja smugglin” de Eek A Mouse, “Healing of the nation” de Jacob Miller, “Pass the kutchie” de The Mighty Diamonds, “International herb” de Culture, “Free up the weed” de Lee “Scratch” Perry, “Natural Collie” de Freddie McGregor, “Herb is the healing” de Israel Vibration, “Kushung Peng” de Frankie Paul, “Smoke the marijuana” de Sizzla, “Cannabis” de Bushman, “Medication” de Damian y Stephen Marley, “Marijuana” de Richie Spice, “Wisdom weed” de Morgan Heritage, “Under mi Sensi” de Barrington Levy, “There is a herb in my garden” de Cocoa Tea. 

Sizzla Kalonji

A su vez, también cabe mencionar a los artistas de reggae en español que también han creado verdaderos big ganja tunes, tales como: “Yo planto” de Quique Neira y Alborosie, “La yerba del rey” de Morodo, “Saca, prende y sorprende” de Cultura Profética, “Sinsemilla” de Resistencia Suburbana, “Sensi sensi” de Mekatelyu, “Fumando vamos a casa” de Zona Ganjah, “María Juana” de Balaguero y Jah Red Lion, “High” de Rawayana y Apache, “Fúmela” de Toledo y un más que dilatado etcétera.


Quique Neira

Por último, cabe destacar que el gobierno jamaicano siempre ha mantenido una connotada guerra en contra del consumo de marihuana por parte del movimiento rastafari. No obstante, desde el año 2015, a los rastafaris se les permite cultivar libremente la ganja y usarla para fines religiosos y/o espirituales. Desde entonces, la industria del cánnabis en Jamaica está avanzando lentamente a la espera de la regulación pertinente.

Por consiguiente, el consumo de marihuana para cualquier fin siempre ha dado, da y dará mucho que hablar. Sin embargo, la fuerza, la sutileza y la sensatez del reggae han sido, son y serán el amplificador de todas aquellas voces que defienden a capa y espada la legalización de una planta amada por pocos y, a su vez, odiada por muchos.