La violencia contra las mujeres se ha convertido en un problema de las mujeres; tenemos que arreglar el desastre, tenemos que encontrar una solución para un problema que no hemos creado. En junio publicamos un reportaje sobre el acoso en las fiestas de dancehall en el cual bailarinas y chicas de la escena relataban sus experiencias y reflexionaron acerca de ello.  Pero, ¿y ellos? El machismo también afecta a los hombres desde bien pequeños pero pocos lo reconocen como un problema. Y así se sigue perpetuando un tipo de sociedad que continúa destrozando y degradando la vida de las mujeres. Por eso, ahora vamos a devolverles el asunto del acoso para que ellos hagan una autocrítica de los hombres y su comportamiento en la fiestas. Y, la verdad, es que tienen mucho que decir. Allá vamos.

Siempre recordaré el día que un amigo —  nunca había venido a una fiesta de dancehall— me hizo este comentario: ”Yo os veo bailar así y no me puedo controlar… Y si llevo varias copas encima se me pueden ir de las manos”. No podía creer que vernos bailar le hiciera perder el control. Cualquiera diría que era por el alcohol. Sin embargo, él mismo reconocía que no le pasaba solo cuando iba bebido. Ver a una chica moviendo el culo le despertaba pensamientos sexuales. ¿Por qué algunos chicos sexualizan tanto el dancehall? ¿Qué es lo que realmente les empuja a tener comportamientos de acosador?

Así pues, todos sabemos que el alcohol marca el transcurso de cualquier fiesta ya sea de dancehall, reggae o cualquier estilo musical.  Cualquier punto de encuentro donde la gente vaya a escuchar música y bailar es un lugar perfecto para la venta y consumo de alcohol. Y sí, muchos chicos utilizan la bebida como argumento (o excusa) para justificar comportamientos fuera de lugar con las chicas. ”El alcohol si creo que nubla la razón y desinhibe la vergüenza pero no creo que sea una excusa. Si sabes que te afecta es tu problema”, comenta Alan, un chico que suele frecuentar fiestas de reggae y dancehall.

Alan opina que muchos bebedores adoptan conductas primitivas por una educación deficiente en el control de las emociones, los problemas y los traumas personales. En la misma línea, Jan, un chico que conoce el dancehall pero nunca ha pisado una fiesta de este estilo, afirma que en otra clase de fiestas también hay chicos que se comportan así. Jan coincide con Alan en la teoría de que los chicos que acosan son perfiles de personas con una falta de carencias emocionales. ‘’También suelen ser chicos muy influenciables por su grupo de amigos, es decir, no tienen una personalidad definida y necesitan crear una identidad común. Si los amigos son acosadores, él también lo será’’, explica Jan. Esta característica de los acosadores podría explicarse en el estudio Masculinidades: Un acercamiento a los grupos de hombres por la igualdad en el Estado Español (2011-2012) donde se menciona que, la filósofa feminista Elisabeth Badminter (2012)  afirma que el origen de la identidad masculina  pone el acento en la diferenciación, en la distancia que establece con respecto a las demás personas y en la carencia de una relación afectiva: ”la masculinidad se adquiere en el proceso de diferenciación con la madre y el mundo femenino” (Badinter 1992:92). En resumen, el hombre demostrará su masculinidad demostrando que no es mujer; los vínculos basados en las emociones se asocian a la feminidad en la sociedad occidental y patriarcal. 

Por otro lado Ghetto Solja, cantante de dancehall, considera que aunque un chico vaya alcoholizado es consciente de sus actos: ”Si sabes donde estás y puedes volver a casa, también puedes contenerte y no acosar”. Solja reconoce que antes entendía el acoso de otra manera, ahora sabe que una mirada intimidante es acoso gracias a su interés por informarse. ”Conozco chicos que les gusta beber porque así tienen menos vergüenza. Entran a una discoteca y pueden estar una hora o dos horas mirando fijamente a una chica”. Según el cantante de dancehall, muchos chicos que asisten a estas fiestas salen con un principal objetivo: ligar. Así pues, el premio de la noche será ligar con una chica o con más de una si puede ser. Y no es que los hombres no puedan intentar ligar, sino que la formas que emplean terminan siendo irrespetuosas hacia la mujer; muchas veces interrumpiendo su espacio vital en la fiesta.

Campaña Noct@ambulas 2018: #EsViolenciaSexual

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En conclusión, Solja considera que la objetivización de la mujer implica que algunos hombres actúen como acosadores para ligar: un premio que deberán conseguir a toda costa para terminar la noche contentos y demostrar su masculinidad.’’ En Boombastic tuve que parar tres veces a un amigo y decirle: Las chicas han venido aquí a la fiesta, no han venido para hacerte contento. Nos enfadamos porque no lo entendía y al día siguiente quedamos y hablamos sobre el tema’’, explica Solja. Según Alan, hay una concepción de los roles masculinos y femeninos que dan lugar al acoso: ‘’Muchas veces los borrachos confunden la actitud ‘’pasiva’’ con la ‘’sumisa’’. Así pues, esto daría lugar a confundir y malinterpretar la pasividad con la excusa de que ‘’a ella le gusta’’. Respecto a esto, Soulja cree que las chicas a veces perpetúan esa idea porque después de decirles ‘’no’’, muchas veces, al final dicen ‘’si’’. Marina, bailarina de dancehall, contrarresta esta opinión diciendo que estos chicos ejercen tal presión hacia las chicas que al final estas acceden con tal de acabar con la situación incómoda.

Antes de seguir, haremos un inciso para situarnos en el contexto social en el que ocurren estos casos. Vivimos en una sociedad donde hombres y mujeres están condicionados por un modelo de masculinidad y feminidad que se les atribuye. En el estudio sobre masculinidades que hemos mencionado anteriormente, se define a la masculinidad como una forma de construir la identidad de género en base a los comportamientos y características definidas en la sociedad. En pocas palabras: hombres y mujeres construimos nuestra identidad teniendo como referencia unos roles a los cuáles debemos acercarnos para ser aceptados.

‘’También hay chicas fáciles’’, menciona el cantante de dancehall. Qué son las chicas fáciles? `Para algunos hombres, una mujer que se muestra receptiva rápidamente ya se le atribuye la condición ser ”fácil’. Esta concepción es fruto del ideal de feminidad en el cual una mujer tiene que hacerse valer. Rebobinamos. Estamos tratando el acoso que sufren las mujeres en las fiestas: tocamientos y molestias indeseadas por las chicas. El cantante de dancehall menciona que también hay mujeres acosadoras, es decir, que no paran de mirar y hasta te tocan, pero reconoce que no es comparable con el número de hombres que se comportan así.

El dancehall es provocativo? Según Ghetto Solja, el cuerpo de la mujer todavía es un tabú en España. Es decir, sólo se acepta el cuerpo desnudo de la mujer en la playa pero en otros ámbitos enseñar carne la convierte en una ‘’guarra’’. En grupos de Whatts app me han pasado vídeos de chicas bailando dancehall y todos diciendo cosas como: ‘’Si lo está enseñando todo’’,‘’Cómo mueve el culo y provoca’’, ‘’A esta la cogía yo…’’. Según él, no entienden qué es el dancehall y están influenciados por una idea muy propia del machismo: la mujer enseña para provocar.Y a veces considera que las letras de dancehall son peores que la realidad.  En esto coincide Dani, un chico loco por la música reggae que no suele frecuentar fiestas de dancehall: ‘’Muchas letras de dancehall denigran a la mujer’’. Dani no considera que el dancehall sea provocativo pero cree que tiene un toque sensual como muchas danzas: ‘’Son los ojos del que mira. Ninguna danza es una provocación’’.

Acerca de la visión del dancehall, también es interesante conocer la opinión de un chico fuera de la escena de las fiestas. Jan sabe qué es el dancehall aunque nunca haya ido a ninguna fiesta. ‘’La primera vez que vi a una chica bailando dancehall, me dió la impresión de que se trataba de un baile con movimientos bastante sexuales’’. Así pues, Jan considera que el dancehall es provocativo por su trasfondo sexual pero no cree que una chica que baile dancehall lo haga para provocar a los chicos.

‘’El dancehall es provocativo y creo que debe serlo, esa es su esencia de protesta e independencia’’, opina Alan. Según este joven rastafari, el problema es la relación de algunos pasos del dancehall con movimientos que comúnmente se conocen como eróticos. Dicho de otra manera, Alan considera que la mayoría de ‘’machos ibéricos’’ han recibido más influencia del cine yankee y el cine porno que de la cultura jamaicana, cosa que dificulta la percepción general de que el dancehall tiene un componente erótico.  

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A pesar de la propaganda anti-acoso y de las declaraciones de las bailarinas denunciando estos comportamientos, siguen ocurriendo estos problemas en la mayoría de fiestas de dancehall. ‘’En Boombastic y otras fiestas a veces  usan la imagen de un culo para hacer promoción’’. Para Solja esa clase de publicidad objetiviza a la mujer y perpetúa esa idea de que hay que poner imágenes de culos para que los chicos quieran ir a la fiesta. El cantante de dancehall ve muy difícil que cambien las cosas si no surge un interés por los chicos de informarse acerca del acoso y la lucha feminista.  Por otro lado, Alan es más positivo porque cree firmemente que hay solución: ‘’Tenemos que tratar el tema con contundencia e intransigencia. Tolerancia cero con el abuso y maximizar la educación y el trato con la mujer’’. También opina que el colectivo masculino juega un papel vital: no legitimar los errores del pasado. ‘’Intento colaborar y hacer propuestas porque creo el colectivo feminista necesita soporte máximo por ambos lados’’, expresa Alan. Por otro lado, Dani opina que la educación es un pilar fundamental para evitar que los chicos tengan esa clase de comportamientos: ‘’Hace falta una implicación de la familia y de la escuela para que los chicos tengan presente el respeto hacia la mujer en todos los ámbitos’’.

En conclusión, los entrevistados, unos más positivos y otros más negativos, consideran que hay una falta de educación, información e interés para que los hombres entiendan cómo se sienten las mujeres y cambien su comportamiento. De momento, aquí tenemos algunos ejemplos de qué opina el sector masculino de la escena del reggae y el dancehall, y también desde fuera del panorama, ya que el acoso se trata de un problema en las fiestas, en las calles y en las casas. Visto lo visto, queda mucho por hacer pero no todo está perdido. La creciente conciencia feminista está influyendo a los hombres y haciéndolos también responsables de responder a unos roles de masculinidad que perpetúan la desigualdad social y, en consecuencia, la violencia contra las mujeres. Poco a poco, empieza a verse el camino hacia la igualdad; lo encontraremos.

Nora Muixí