El pasado 24 de octubre 2018 aterrizó en la ciudad condal uno de los máximos exponentes del reggae brasileño: Natiruts. El grupo brasiliense, formado en 1996 y con 12 álbumes (de estudio y en vivo) a sus espaldas, agotó todas las entradas para su actuación en la Sala Apolo 2. Prueba de ello fue la larga cola de gente que se formó en la entrada del recinto y que daba la vuelta a la manzana.

Antes de que empezara el evento, entre el público, se respiraba entusiasmo, expectación e ilusión con acento brasilero. Y no era para menos, dado que la agrupación suramericana no actuaba en España desde el año 2012.DSCN8329Una vez en el interior de la sala, los fans más apasionados coreaban el nombre de Natiruts. La espera se hacía eterna mientras se escuchaba una voz femenina que anunciaba los minutos que faltaban para que se iniciara el concierto.DSCN8321Sin más dilación, los músicos se colocaron en sus puestos y empezaron a tocar la introducción del tema “Na positiva”, perteneciente a su último álbum “Índigo cristal” (2017). Seguidamente, la fulgurante entrada de Alexandre Carlo, cantante y compositor de la formación, acabó encendiendo la mecha del positivismo que tanto caracteriza a Natiruts.

Después del primer tema, la banda siguió tocando auténticos himnos, muchos de ellos, concatenados: “Meu reggae é roots”, “Andei só”, “Quero ser feliz também”, “Você me encantou demais”, “Natiruts reggae power”, “Presente de um beija-flor”, etc.

La vehemencia y el éxtasis del público iba in crescendo conforme iban sonando verdaderas perlas musicales. Los brasileños demostraron una vez más por qué fueron galardonados con el DVD de platino y una nominación al Grammy Latino 2013 por su registro en vivo “Acústico no Rio de Janeiro” (2012).DSCN8324Tras una hora y cuarto de concierto, Natiruts dio las gracias por haber recibido tanto calor humano y se despidió dejando tan buen sabor de boca que, como era de esperar, deleitó a sus seguidores con un bis compuesto por dos de sus joyas más emblemáticas: “Liberdade pra dentro da cabeça” y “Sorri, sou rei”.

Al terminar la actuación, después de una hora y media, el grupo brasilero se despidió formando una cadena entre todos los músicos y saludando sincronizadamente.DSCN8359Con todo, Natiruts volvió a enarbolar las raíces del género jamaicano con influencias de la música popular brasileña. La formación nos transmitió su frescura elemental de paz, amor, energía positiva, naturaleza y espiritualidad. Todo a través de su único y exclusivo hilo conductor: ese reggae que calma y armoniza a su paso.

 

Fotografía: León Demaria

Agradecimientos a: NBC Produccions/Nyahbingi Crew (organizadores del evento)