Hoy 8 de marzo de 2019, con motivo del Día Internacional de la Mujer, creemos necesario plantear si a día de hoy el feminismo, tal y como lo entendemos, representa a todas las mujeres o sólo algunas. Desde el feminismo negro  — también asiático, indígena y otras corrientes—se crítica al feminismo occidental por establecerse como hegemónico e invisibilizar las opresiones que han sufrido mujeres que no son blancas. Por ejemplo, el feminismo negro y el feminismo interseccional son corrientes que explican cómo la opresión de clases, el sexismo y el racismo están relacionados entre sí. Para entender esta vinculación es necesario introducir el término interseccionalidad, que fue acuñado por la activista y académica Kimberlé W. Crenshaw en 1989.

La interseccionalidad fue utilizada para poder describir las relaciones que habían entre las diferentes opresiones: racismo, sexismo, transfobia, homofobia, clasicismo, etc. Sería un fallo hablar de sexismo sin poder abarcar otros aspectos también muy importantes como las diferencias y niveles socio-culturales o la etnia de las mujeres. Por eso mismo, podemos ver como una mujer pierde valor ante los ojos de la sociedad de manera progresiva: una mujer blanca es juzgada por su género, una mujer negra es juzgada por su género y su etnia, una mujer latina lesbiana es juzgada por su género, su etnia, y su orientación sexual, etc. Por lo que el término interseccionalidad explica cómo el movimiento feminista puede ser más inclusivo y diverso teniendo en cuenta todos estos factores.

No obstante, el concepto interseccionalidad no resulta nada nuevo en la lucha de las mujeres negras contra el sistema opresor. En la época de la esclavitud, las mujeres definen conceptos para hacer referencia a las opresiones que vivían, como “double jeopardy” o “triple jeopardy”, para hacer referencia al doble o triple peligro.

Las mujeres negras tuvieron que crear una lucha aparte para sentirse representadas y exponer las múltiples discriminaciones que sufrían.”Las fuentes históricas nos dicen que las mujeres blancas han mirado siempre hacia África para buscar alternativas a su subordinación”, explica Amina Mama, feminista nigeriana, en una entrevista del libro Africana: aportaciones para la descolonización del feminismo. Según Amina, los ingleses enviaron a antropólogas como Sylvia Leith Ross i Judith Van Alle para encontrar un sentido a lucha de las mujeres en los años veinte. Entonces, parte del feminismo occidental tomó como inspiración los feminismos africanos aunque no se reconociera. 

Angela Davis

Angela Davis

Feminismo en el Caribe

En 2012, Tonya Hanes, coordinadora de “CODE RED for gender justice”, un colectivo feminista, organizó una reunión Catch A Fyah New Generation Caribbean Feminist Grounding, con el soporte de otra organización llamada DAWN (Development for Alternatives with Women for a New Era). El evento reunió a 24 jóvenes feministas caribeñas que provenían de diferentes asociaciones de mujeres, jóvenes y colectivos LGTB de todos los países del Caribe. También asistieron campesinos, madres, artistas, emprendedores sociales, ingenieros y muchas más personas. El objetivo de la reunión era fortalecer la colaboración entre feministas del Caribe.

En la reunión se abordaron muchos temas, entre los cuales el aborto ilegal y sus consecuencia desastrosas en el área del Caribe. Pero, sobretodo, se intentó definir de alguna manera la vocación del feminismo caribeño, dando preferencia a una lucha capaz de unir a todas las clases sociales en contra de la discriminación y a favor de los derechos de todos.

Dancehall como movimiento feminista

Varios estudios hechos en la isla demuestran que hasta 1970, la pista de dancehall era dominada por la presencia masculina. Se convirtió en un espacio donde los hombres jamaicanos de la downtown (clase baja) se expresaban: cantaban, bailaban; hacían lo que querían, y así podían definirse en una nueva identidad. Sin embargo, las mujeres quedaban excluidas y no tenían ningún protagonismo hasta que surgió la figura de la dancehall queen. Las mujeres tomaban la pista de baile para demostrar su poderío con sus movimientos y acrobacias. Así pues, se inició en la fiestas lo que sería el gyal time, el momento de la fiesta donde las mujeres eran las protagonistas y los hombres deberían retirarse.

Respecto a la música dancehall, se ha visto juzgada por varios sectores tanto de la sociedad jamaicana o occidental, uno de sus mayores consumidores, por las letras que hablan sobre violencia, sexo y drogas, y en algunos casos objetivizan a la mujer. Cabe decir que los autores de esta tipo de letras suelen ser hombres. También hay mujeres que cantan dancehall y una de las pioneras, Lady Saw, fue la primera en subvertir ese mensaje del hombre dominante, expresando su propio poder como mujer.

Actualmente, cantantes como Spice y Shenseea están tomando el mercado de la música dancehall con mensajes que reivindican la sexualidad femenina; cómo quieren ser complacidas, contrarrestando la invisibilidad de su actividad sexual en las letras masculinas que sólo se enfocan al placer masculino. En 2014, Spice lanzó ‘’Like a man’’ reivindicando que se la respetaria más como artista si fuera un hombre. Sin embargo, a día de hoy, es una de las mayores representantes del dancehall y ha posicionado su track ‘’Black Hypocrisy’’ en el top 5 de Youtube en Estados Unidos y fue el trending topic número uno en varios países, incluído Jamaica.

¿Podriamos considerar el dancehall como un nuevo movimiento feminista? Si tomamos en cuenta que de toda opresión surge una resistencia, podríamos decir que sí. Las jamaicanas han tomado la pista de baile jugando con su poder erótico, donde cualquier chica, tenga el cuerpo que tenga, puede ser una queen y reivindicar lo vulgar frente a una sociedad donde la clase alta sigue los patrones occidentales (sexualmente cohibidos). Mientras que las cantantes han cogido el micrófono para transmitir mensajes empoderados. Una lucha por el poder de la mujer en el dancehall y su libertad sexual.

Lady Saw

Lady Saw

 

Nora Muixí y Andrea Rodríguez